Llovió...
(Para
variar coincidió con todo lo que había para agregar.)
...
cuando estábamos juntos, pero separados por el recién.
No te
pude sostener en brazos (después) como tantas pocas veces,
porque
nos habíamos soltado cuando soltaste lo que todos habían atado a tu cabeza.
(Apenas
sí llegué a ponerme debajo de tu cabeza justo antes que comiences a llorar.)
* * *
Nunca te
revelé el secreto: el mundo se divide en dos razas, los hermosos y los
estropeados.
No es
fácil distinguirnos. Los estropeados lucen tan hermosos y los hermosos están
tan estropeados...
* * *
Ya se que
no querés leerme más, sino escucharme.
Que no
querés que escriba más, sino que toque.
Caprichos.
Vos me leíste siempre con la música con la que oías todos los recuerdos.
Hasta te
era natural convertir todo el mundo multicolor a blancas y negras teclas.
(Algo así
como pintar con luz y oscuridad.)
* * *
-El
problema es que no confiás en mi.- Te dije.
(-El
problema es que no quiero tener-que-confiar como punto de partida.- Aunque
callabas siempre respondías por dentro. Porque siempre había algo mas para
decir.)
* * *
La cama
es cuadrada como un chocolate.
Y donde
se come... no se discute.
Se corre
el riesgo de que se eche a perder lo que estábamos por llevarnos a la boca...
o el
apetito.
1 comentario:
cambiaste las palabras. Mucho. Muy.
Las melodías son reconocibles, pero las palabras (repito) ya no son hojas en el viento. Amen.
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