sábado, 10 de agosto de 2013

Ultima(dos)

Llovió...
(Para variar coincidió con todo lo que había para agregar.)
... cuando estábamos juntos, pero separados por el recién.
No te pude sostener en brazos (después) como tantas pocas veces,
porque nos habíamos soltado cuando soltaste lo que todos habían atado a tu cabeza.
(Apenas sí llegué a ponerme debajo de tu cabeza justo antes que comiences a llorar.)
* * *
Nunca te revelé el secreto: el mundo se divide en dos razas, los hermosos y los estropeados.
No es fácil distinguirnos. Los estropeados lucen tan hermosos y los hermosos están tan estropeados...
* * *
Ya se que no querés leerme más, sino escucharme.
Que no querés que escriba más, sino que toque.
Caprichos. Vos me leíste siempre con la música con la que oías todos los recuerdos.
Hasta te era natural convertir todo el mundo multicolor a blancas y negras teclas.
(Algo así como pintar con luz y oscuridad.)
* * *
-El problema es que no confiás en mi.- Te dije.
(-El problema es que no quiero tener-que-confiar como punto de partida.- Aunque callabas siempre respondías por dentro. Porque siempre había algo mas para decir.)
* * *
La cama es cuadrada como un chocolate.
Y donde se come... no se discute.
Se corre el riesgo de que se eche a perder lo que estábamos por llevarnos a la boca...

o el apetito.

Ultima(mente)

Habíamos logrado dejar atrás la tormenta pero no huir de ella.
Todavía estaba...
Todavía estaban los fogonazos de luces y la ráfaga de sonidos y movimientos. Todo congelado.
Como se congelaba el alrededor cuando se amarraban nuestras miradas.
(No viajábamos en el otro; todo el resto viajaba: se desplazaba, se corría y nos quedaba el escenario cuando nos quedaba nosotros.)
Y ahí elegías (siempre elegías antes de hacer)...
... tu humor platónico para mis ideas nietzscheanas.
... las risas para mis búsquedas.
... los ejemplos para mis comportamientos.

¿Cuatro lugares diferentes? Cien conversaciones idénticas.
¿Las similitudes de las diferencias?
Los opuestos que se convencían y acordaban encontrarse en los limites del otro. En los limites del borde (de cualquiera de las camas).
A los pies podían derramarse todos los errores y aún así escudarnos del frío de tus verdades.

Vos y yo siendo tres. Y extrañando lo que nunca vivimos.
Voy y yo siendo la tormenta. O la huida. ¡No! Siendo una eterna despedida. ¡Eso! Siendo una intensidad. Siendo más historias que lugares y más chocolates que alarmas. Como algunas palabras que odias y otras que recomendás.

Seguro nunca intentaste guionar una poesía. (Yo tampoco.)
-¿Te estoy haciendo mal?- le dice al oído para interrumpir su llanto.
-Todavía no.- Responde con la voz entrecortada.
-Sea lo que sea vamos a perder o ganar los dos. (Buscando su mirada.) No vas a estar solo.-

-No era esa la compañía que pedí.- Dándole la espalda con el cuerpo entero.