martes, 24 de abril de 2007

“ Sacrilegio es no amar tus huesos, tu piel, tus humores... ”

¡Y qué si murmuran al vernos pasar!
Somos sin actuar y hacemos sin pensar.
Eso es autenticidad.

¡Y qué si miran asombrados!
Nos besamos en nuestro propio universo desde que viajamos en los ojos del otro.
¡Qué más quisieran que animarse a sentir
/en cualquier escenario
/con cualquier decorado
/con todos los públicos!

¡Y qué si pecamos!
Dios no puede vernos
(cuando nos escondemos)
debajo de las sábanas.

¡Y qué si tenés miedo!
Vos no podés verme debajo de la piel aunque te permita dejarme marcas en ella
/de vez en cuando.
¡Y qué si me quedo callado!

Si sé cantar tan cerca de tu boca entreabierta que puedo tocarte adentro con mil ecos.

¡Y qué! Si es lo que sentimos.
¡Y qué! Si no saben de mi.
¡Y qué! Si nunca te vieron como yo.

Tenía una Esperanza.
La de cambiar.
¡Y qué!
Hoy y mañana quiero disfrutarte.

¿Vos? Vos tenías tu Actitud.
La de vivir a pesar de todo.
¡¿Y qué?!
Que te vi ascender con todas tus fuerzas (estando a mi lado) y tocar ese astro, el más ardiente.
Volviste con los dedos quemados y dibujaste en mis mejillas con las cenizas de esa luz.
Y ahora, con tu actitud tatuada, mi Esperanza es tener más ganas
/de disfrutar
/y seguir cambiándonos.
En una de esas ascendemos juntos... y no volvemos más.

// Para vos, que sos un dulce... //

jueves, 19 de abril de 2007

“ La Sirena y el Pescador ” (Capítulo 2)

/ Otra noche, otro encuentro /

Después de lograr enredarme en las sábanas y rendirme: un sueño, una voz.
Fuera de mi cabeza.
¿Tu voz?
Me sacó de mí y mis imágenes; y, ahora, sentado así, de este universo.
Una nota sostenida, una escalera, un giro y la más triste de las corcheas para acariciarme con la voz y sacudirme en un renglón muy lejos de cualquier línea.

Corrí a la playa.
Tu cielo estaba negro
(como mi mirada).
Tus estrellas demasiado blancas
(como mis movimientos cada vez que me jugaba).
Y en ese Ying y Yang natural,
(el de tu meta y el de mi mirada)
te sentí.
(Te conocí.)
Sin verte.

Amaneció sin mi, cuando tus notas ya eran parte de los sonidos de las aves, de los ruidos, de las voces de la gente y de la luz...
(la de todos, no la tuya).
Cuando creí que te escuchaba a vos y en verdad escuchaba...
( )
... el sol aclarando mis dudas.

// Cuento en 6 Capítulos. Lo empecé en el verano. Sólo escribí dos. Es que... la playa está tan lejos ahora... que perdí el clima.
El tercero lo prometo para el verano. //