viernes, 1 de diciembre de 2006

El porqué del título

¿Cuánto hay de mi destino en ti?
¿Somos caminos o un caminar?
Dejarás las dudas a tus pies al desnudarte así, y me amarás.
(No hay dos Yo y sólo vos podés comprender.)

Desvestí las excusas que das... la arena corre al mar cuando lo ve venir.
No oigo lo que me querés decir, quiero escuchar tu voz... y nada más.
(¿Cuánto hay que desear para suplicar?)

Rezaré por lo que prometí; suelo pensar que Ayer está por venir.
(¿Quién es ´yo´, quién es ´vos´, en la oscuridad?

Y al final aceptar todo en paz... agradecer lo que hay, eso es respirar.
(No hay dos Yo y sólo vos podes comprender.
¿Quién es ´yo´, quién es ´vos´, en la oscuridad?)
¿Cuánto hay que desear para suplicar?)

// TU canción y mi primera canción (Siempre tengo algo que agregar...) //

1 comentario:

Anónimo dijo...

¿Cuánto hay de Destino en lo que ya pasó?
¿Cuánto hay de Vos en mi caminar?

Y si camino, es porque sos.

Me desnudé junto a las excusas.
O las excusas me terminaron por desnudar.
Como sea: ellas ya no están, y yo sí.

No preguntes por la oscuridad.
¿No sabías que es la ausencia de luz?
Tenés que haberla conocido para reconocer las tinieblas, entonces.

Preguntá quiénes somos, y nada más.

En la luz y en su ausencia
(es lo mismo; sólo cambia que los otros puedan ver.
¡Qué te importa!)

Hacé un nuevo estribillo (sólo para vos) preguntando quién sos.

Y permitime responderte:

/Ya no hay oscuridad, ni luz.

Todo, todo en vos trasciende.
Y me hacés volar.

Y sólo hay Noche y Música.

¿Te hace falta preguntar algo más?/